Caminante, no hay camino; se hace camino al andar...

Desde que comenzaste,

has recorrido muchos caminos en la Educación.

No todos han sido sencillos.

Unos fueron verdes y agradables;

otros escabrosos, en los cuales tropezaste.

Pero en todos y cada uno de ellos has logrado

dejar tu rastro.

 

Allá donde has ido, has dejado huella:

 en los colegios que has pisado,

en los alumnos que has moldeado

y en los compañeros que has ayudado.

 

Tus alientos y desalientos han limado tus costumbres,

 tus métodos, tus motivaciones...

Tus pasos han marcado el camino,

 y has hecho fácil que lo sigamos nosotras,

tus sobrinas, dedicadas también a la Educación.

Cada día recibimos el viento de la ilusión

que envuelve todas las cosas que haces,

llenando de brisa fresca cada dibujo, cada cuento...

 

Hoy es el momento de despojarte de tus herramientas,

de tus ilusiones,  de tus  infinitas ganas de crear...

Hoy dejas paso a  nuevas generaciones de maestros

que encuentran en ti un gran referente.

 

Estas palabras,

que  simplemente tratan de decir

que has sido una excelente maestra,

una inmejorable profesional.

 ¡Felicidades Tía!