Escuchando...
Las notas se suceden con más sentido de lo que podía apenas imaginar.
El pentagrama se llena de sonidos negros, de sentimientos blancos, de pequeñas notas de dolor que suben y bajan según la escala.
Cuando llega la última nota me siento perdida, porque el silencio se hace patente y no sé hacia dónde mirar, hacia qué parte del pentagrama dirigirme, no sé dónde quedarme.
Busco la línea con las notas más seguras, las más estables, las que se repiten una y otra vez...La clave ha vuelto a cambiar, ahora todo es diferente...
Me doy cuenta de que hay que probar nuevos espacios, nuevos sonidos...para conseguir una melodía adaptada a uno mismo...
