Dolor...

Las palabras que salían de sus labios se clavaban como puñales en su pecho.
Se quedaron incrustadas y producían dolor desde el mismo instante en que se las escuchó.
Una frase, luego otra...la ternura se iba transformando en rudeza y odio; las sílabas iban desapareciendo en sus oídos y se colaban tan profundas que le dolía hasta el alma...
Cuando creyó haberse desprendido de un puñal, descubrió que quedaban otros tantos más que oprimían su pecho y le impedían respirar de forma constante.
Con su inspiración fuerte sólo conseguía que se clavasen más y más...no podía inhalar apenas aire...se ahogaba, se hundían sus sentimientos.
Intentó salir a flote el perdón...pero apenas él pudo verlo y siguió atacándola con todo su ímpetu...
En esos instantes un pensamiento se cruzó en la mente de ella: si la quería tanto, ¿cómo podía ser capaz de provocarle tanto dolor?

Laurencia19 dijo
Hola, intenso escrito, en forma progresiva de la ternura se llega al dolor más grande y a una interrogante que puede llevar a una decisión definitiva.
Cariños.
20 Febrero 2007 | 02:06 PM