Un día en la ciudad...

De madrugada, muy temprano, abro los ojos involuntariamente debido al constante ruido de los coches que pasan por la carretera.
Se escuchan ambulancias, camiones, motos...la ciudad se pone en marcha y yo no he conseguido pegar ojo.
El sol comienza a levantarse y sus rayos insistentes impiden que consiga, aunque a penas unos segundos, conciliar el sueño. Su luz se va colando en mis pupilas, dejándolas completamente abiertas, como si me hubiera tomado una buena ración de cafeína para poder sujetar mis párpados.
Fuera, ya todo tiene su rutina: grandes centros comerciales, semáforos que oscilan y guían automáticamente la vida en el asfalto, gente corriendo a su trabajo, atascos interminables, pitas que forman ya parte normal del ruido...
Realmente, esto de vivir en la gran ciudad tiene sus encantos pero...¿existe algún momento de tranquilidad?¿Habrá algún rincón en el que refugiarse para descansar la vista, disfrutar del paisaje, escuchar el silencio y permanecer tranquilo, sin que el ritmo del reloj lo marque todo?
Esperaré a que el sol descienda para encontrar ese refugio...

Heridas dijo
Por eso que describe no me gustaria vivir en una gran ciudad, aunque estas tambien tengan sus encantos. Me gusto tu blog y por eso te añadido a la lista de amigos. Un abrazo
7 Diciembre 2006 | 03:28 PM