El camino...

Desde la carretera logro divisar un paisaje a lo lejos, pero miles de terrenos baldíos y sin vida deben ser atravesados para llegar a escuchar las campanas de la iglesia más cercana.
Quizá sea el espacio necesario para pensar bien el camino. La vuelta hacia atrás sería demasiado pesada. Una vez atravesada la tierra sin vida, llegar es fácil.
Los sentimientos se debaten entre arriesgarr a tropezar o acomodarse en un terreno ya conocido. Quizá los infortunios del sendero sean sólo producto de nuestra mente...

Nuria dijo
Qué difícil decisión, elegir entre lo que ya conocemos y el riesgo de equivocarnos si seguimos nuestros sentimientos. A veces puede ser muy duro el atravesar tierras sin vida, solitarias, sin nadie que nos aliente a nuestro lado. Y sin saber qué encontraremos al final.
Un abrazo
23 Julio 2006 | 06:53 PM