Sin esperanza...

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?
Gustavo Adolfo Bécquer

Elena dijo
Tenías razón: creo que habla del orgullo... Yo no debo tenerlo: ¡soy de lágrima fácil!
PD. ¿Qué tal esos reyes?
6 Enero 2006 | 11:14 AM